Aún con posiciones críticas y muchas veces antagónicas en relación a los efectos de la globalización sobre los países en desarrollo, los expertos en la materia coinciden en admitir que el mencionado proceso de mundialización es una realidad irreversible e indetenible. También advierten sobre el elevado potencial de riesgos y oportunidades que la globalización oculta en su seno, los cuales sólo pueden ser enfrentados exitosamente desde un orden mundial equilibrado, articulado y respetuoso de las reglas del Derecho Internacional.

Si bien el proceso de globalización ha sido examinado en su vertiente económica y en especial la comercial, la ampliación de los mercados y la interdependencia productiva y financiera; la realidad es que su fortaleza está cimentada en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación global, impulsando la intensificación de los mensajes y difundiendo en el ámbito mundial los valores, formas de expresión y costumbres de todos los pueblos, que no son otra cosa que las múltiples formas en que se manifiesta la cultura.

Frente a la amenaza de una cultura única globalizada, emanada de los centros de poder mundial y orientada a garantizar su hegemonía, los países en desarrollo están comprometidos a desplegar una política de fortalecimiento y defensa de la diversidad cultural a través de mecanismos que garanticen un fecundo diálogo intercultural para construir, conjuntamente, un mundo más justo, tolerante y armónico.

Sólo el conocimiento y el respeto mutuo entre las diferentes culturas, aceptando las diferencias y celebrando las similitudes, reconociendo que la humanidad como especie única se expresa a través de una rica pluralidad cultural -algunas primigenias y otras productos de un importante mestizaje a lo largo de la historia, es la vía que facilita la comprensión del otro, la cooperación y la solidaridad mundial.

El Gobierno de Venezuela y El Ministerio de Relaciones Exteriores basándose en los ejes rectores del Plan de Desarrollo Nacional 2001-2007, en el capítulo V sobre Equilibrio Internacional, cuyos objetivos fundamentales son la Defensa de la Soberanía y la Promoción de la Multipolaridad, propone como objetivos de la política cultural exterior los siguientes:

- Promover de manera integral la Identidad Cultural de Venezuela y la Proyección de la Imagen del país en el ámbito internacional.

- Reconocer la Diversidad Cultural de los pueblos como derecho y valor universal y como factor coadyuvante de la armonía entre las naciones.

Basada en los principios señalados, la Cancillería venezolana, a través de la Dirección General de Asuntos Culturales, ha decidido desplegar una estrategia agresiva y sostenible de diplomacia cultural venezolana, como una de las herramientas de la actividad diplomática que facilita el reconocimiento e inserción adecuada del país en el orden internacional. La diplomacia cultural es, sin duda alguna, un componente sustancial en la formulación y ejecución de la política que rige las relaciones externas de la República Bolivariana de Venezuela.

Su oportuno y coordinado ejercicio contribuye sustancialmente al logro de los objetivos políticos y económicos de Venezuela en sus relaciones con todos los países que conforman la comunidad internacional, a través de la utilización de acciones sistemáticas cuyos métodos, a diferencia de la diplomacia política o económica, son fácilmente aceptables y están orientadas hacia metas sustentables de largo plazo.

La diplomacia cultural, administrada eficientemente bajo el principio de respeto a la pluralidad e idiosincrasia cultural de cada nación, puede ser un elemento insustituible de conexión e integración, favoreciendo el intercambio económico, la ampliación de los mercados, los procesos de integración regionales y subregionales, la cooperación y asistencia técnica, la solución conjunta de problemas y crisis que afectan al mundo, la solidaridad y la concertación de posiciones políticas y económicas en foros y organismos internacionales.

Los objetivos a alcanzar con la diplomacia cultural son:

- Dar a conocer internacionalmente el desarrollo educativo, cultural, científico y deportivo de la República Bolivariana de Venezuela bajo una concepción integral y renovadora.

- Proyectar una imagen favorable de país soberano, libre y democrático con una Identidad Cultural propia y una tradición de solidaridad, de cooperación y de relaciones pacíficas con todas las naciones con las que mantiene relaciones diplomáticas.

- Beneficiarse, a través de la Cooperación Internacional, de recursos o modelos y experiencias innovadoras y enriquecedoras en materia educativa, cultural, científica y deportiva, desarrollados en otros países, que puedan aplicarse con éxito en Venezuela. También con la presencia de personalidades y eventos que puedan enriquecer la programación educativa, cultural, científica y deportiva del país.

- Fijar posiciones, de acuerdo a los intereses nacionales en los foros internacionales cuyas agendas contemplen el tema cultural o en reuniones de Ministros y Altas Autoridades de Cultura, conjuntamente con el Viceministerio de Cultura y el CONAC.

- Negociar con otros países o bloques de países el apoyo y concertación de posiciones en los foros internacionales cuyas agendas contemplen el tema cultural o en reuniones de Ministros y Altas Autoridades de Cultura, con el fin de fortalecer los planteamientos de interés al país.